Las ayudas al sector propuestas por el gobierno

Los préstamos se están ofreciendo con condiciones muy dispares, algunos en excelentes condiciones y otros bastante complicadas

Llevamos (a la fecha de escribir este artículo) seis semanas de confinamiento. La actividad del país está muy, muy ralentizada y la nuestra en particular está prácticamente paralizada: salvo los transportes urbanos y periurbanos (como le gustaba llamar a las cercanías a mi querido Germán Gabriel Goostiza), el resto de nuestra actividad, ya sea largo recorrido o discrecional es quasi nula.

Como ya señalamos el mes pasado, aparte de la planificación que tenemos que hacer con nuestros departamentos de operaciones y tráfico, es el momento de tener muy claras nuestras finanzas y nuestra tesorería. Tenemos que trabajar con nuestro Director Financiero (o en su defecto, con el PTRM que os hayamos asignado desde MORISON) y “exprimirle” al máximo para realizar un análisis preciso y meticuloso tanto del estado en el que nos encontramos como de las necesidades que vamos a tener y de las ayudas que desde las Administraciones Públicas (ya sea el Gobierno Central, el Autonómico o el Municipal) y otras entidades público o privadas podemos recibir.

Aunque todavía quedan bastantes aspectos por definir, vamos a hacer un primer repaso a los anuncios que ya se han notificado desde el Gobierno Central, estén o no todavía perfectamente definidos.

A nivel laboral, todos conocemos ya el funcionamiento de un ERTE y probablemente también el significado de “permiso retribuido recuperable”. En ambos aspectos, tenemos que tener en cuenta las consecuencias de los mismos.

Por un lado, los trabajadores nos tienen que devolver esas horas remuneradas y no trabajadas.

Por otro lado, los ERTEs terminarán cuando acabe el “estado de alerta”. En ese momento los trabajadores retornarán a sus puestos de trabajo y volveremos a asumir sus costes, aunque no por ello vayan a ser productivos desde el primer día.

A todo esto tenemos que añadir que durante seis meses no podremos despedir aduciendo causas objetivas, con una indemnización de 20 días. Como bien nos ha recordado en numerosas ocasiones la Ministro de Trabajo, el Estado no va a permitir despidos con lo cual nos arriesgaremos no sólo a tener que abonar indemnizaciones de 33 días (más los salarios de tramitación) sino incluso a tener que readmitir al personal dado de baja.

A nivel fiscal, se han aprobado distintas medidas que pretenden aliviar la crítica situación que estamos soportando.

Todos los impuestos que teníamos que presentar el 20 de abril se han aplazado al 20 de mayo. Los más comunes son el IVA (modelo 303), el IRPF (modelos 111 y 115) y el primer pago a cuenta del IS (modelo 202).

Este aplazamiento en la presentación de los modelos indicados ha venido asimismo acompañado por la posibilidad de aplazar y fraccionar el pago de estos impuestos en plazos de hasta seis meses, los tres primeros sin intereses.

En cuanto al Impuesto de Sociedades, existe una laguna que requerirá la aclaración del Ministerio de Hacienda: visto que se ha aplazado el plazo para formular las cuentas anuales (como bien sabéis, normalmente se deben de formular las CCAA antes del 31 de marzo) y por ende se aplaza el plazo para aprobarlas (30 de junio) y presentarlas (30 de julio), es más que probable que también se aplace la fecha de presentación del IS. Pero como hemos señalado, lo tiene que aclarar el Ministerio (o la AEAT).

A nivel de tesorería, el Gobierno ha puesto en marcha dos líneas de avales a través del ICO que pretenden garantizar los préstamos que muchas empresas van a necesitar para mantener su tesorería saneada (o simplemente para poder hacer frente a sus pagos). Cada una de estas dos líneas cuenta con un importe de 20.000 millones de euros, por lo que estamos hablando de un total de 40.000 millones.

Estas líneas están pensadas para avalar hasta el 80% de cada préstamo que se solicite.

Con esta medida, el Gobierno pretende que, al aportar esta garantía del 80%, los bancos sean más flexibles a la hora de conceder liquidez a las empresas. Sin embargo, la realidad está siendo terriblemente dura para el empresario, que está viendo que la respuesta del banco es exactamente la misma que hace unos meses: cada solicitud de financiación se está estudiando con la misma rigidez por parte de los correspondientes departamentos de riesgos de cada banco, debiendo de ir acompañada de un plan de negocio serio, sensato y realizable.

Asimismo, estamos viendo que por parte de las entidades bancarias existe una gran disparidad de condiciones, ya sea en plazo, como en tipo, comisiones o carencias. Nos encontramos casos de préstamos excelentes (sin comisión de apertura, a tipos cercanos al 1%, con un año de carencia) y préstamos muy alejados del discurso optimista del Gobierno (con comisiones de apertura y cancelación, tipos cercanos al 4% y exigencia de garantías adicionales así como vinculación a otros productos).

Sorprendentemente (y gratamente, por cierto) estamos recibiendo numerosas solicitudes de los departamentos de riesgos de los bancos pidiéndonos que, desde MORI- SON directamente les hagamos llegar di- versas aclaraciones a los planes de negocio presentados por nuestro cliente (que evidentemente hemos diseñado nosotros), o incluso realicemos variaciones sobre el pre- supuesto inicialmente planteado.

Quedan todavía semanas (y meses) muy duras por delante y es probable que sean necesarias nuevas medidas de apoyo a la empresa. Pero cuanto antes actuemos, an- tes tendremos una solución.

Más que nunca, es el momento de confiar en nuestro Director Financiero o en su defecto, en nuestro PTRM externo (o incluso en ambos) para posicionarnos firmemente ante el huracán que se nos viene encima.

Juan Alvado

Articulo publicado en la revista CarrilBus nº 179

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