Hechos posteriores

Qué duda cabe que la pandemia del COVID-19 que estamos sufriendo en España constituye un hecho posterior de los descritos en la Norma de Registro y Valoración 23ª (NRV.23) del Plan General Contable y en la Norma Internacional de Contabilidad 10 (NIC 10). Nunca antes estas normas contables se han mostrado tan útiles y necesarias.

Más concretamente, el estado de alarma consecuencia de la pandemia es lo que constituye para las empresas en España un hecho posterior que afecta a las cuentas anuales del ejercicio 2019 que no estuvieran aún formuladas el 14 de marzo de 2020. Es decir: a casi todas las empresas españolas, teniendo en cuenta que el plazo ordinario de formulación finalizaba el 31 de dicho mes.

Se entiende por hechos posteriores aquellos acontecimientos o transacciones acaecidos con posterioridad a la fecha de cierre del ejercicio que tengan o puedan tener un efecto significativo en las cuentas anuales y por tanto deban ser recogidos en los estados financieros (balance y/o cuenta de pérdidas y ganancias) o como mínimo mencionados en la memoria explicativa de las mismas.

Conforme a la norma contable, según haya afectado el estado de alarma a una empresa, este hecho posterior deberá ser recogido de alguna de las dos maneras siguientes en las cuentas:

  • Si el estado de alarma se refiere, afecta a hechos y operaciones que ya existían a fecha de cierre del ejercicio, este cambio habrá de ser reconocido tanto en los estados financieros como en la memoria, siempre y cuando su efecto fuese significativo. Con carácter general normalmente el efecto contable será una provisión para riesgos y gastos. Incluso, conforme al artículo 38 del Código de Comercio, si este hecho posterior se conociese entre la fecha de formulación y la de aprobación y constituyese un riesgo tan significativo que afectara a la imagen fiel de las cuentas, estas deberían ser reformuladas.
  • Si el estado de alarma pone de manifiesto condiciones o revela circunstancias que no existían a la fecha de cierre del ejercicio, no se afectará a los Estados Financieros incorporados en las cuentas, aunque si su efecto fuera muy relevante sí que se deberá mencionarán en la nota correspondiente de la memoria.

La diferencia entre un tipo u otro de hecho posterior y el efecto que ha de tener sobre las cuentas anuales no es pacífica. Fundamentalmente la controversia surge cuando se trata de evaluar el deterioro de los activos. Conforme a la teoría contable, los hechos deben ser registrados en el momento en que se producen, por ello hemos de entender que si el deterioro se ha producido en 2020 como consecuencia del estado de alarma, la teoría contable nos indica que es en éste ejercicio en donde ha de quedar registrado tal deterioro, con independencia de que la memoria de las cuentas anuales de 2019 incluya cumplida información sobre el mismo para facilitar el adecuado entendimiento de las cuentas a cualquier usuario.

Además, las empresas deberán de realizar un esfuerzo adicional al redactar las notas incluidas en la memoria relativas a “Aspectos Críticos de la Valoración” y a “Empresa en Funcionamiento”

Este año, sin lugar a dudas, las estimaciones contables y previsiones que los departamentos de dirección realicen en cada empresa estarán afectados por una clara incertidumbre, que es el impacto real en cada compañía de la crisis sanitaria, social y económica generada por la expansión a nivel mundial del COVID-19.

Isabel Bermúdez

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *