COVID-19 y el COMPLIANCE

Uno de abril de 2020.

Para delimitar el alcance de COVID-19 cobrarán mucha importancia los gestores de riesgos y los responsables de Compliance.

Estos pueden contribuir de forma determinante a través de los métodos y las medidas correctas a la protección de  las personas y a la estabilidad de las organizaciones. Para ello es necesario reflexionar sobre cómo hemos ido actuando hasta ahora y seguir buscando ideas y soluciones.

La actual situación requiere, sin excusas, encontrar nuevos caminos en la gestión del riesgo.

Hay que poner todas las cartas sobre la mesa, y ello es aplicable no sólo a los Gobiernos, sino también para las empresas. Así,  los gestores de riesgos y los responsables de Compliance pueden proporcionar una gran ayuda y pueden reforzar su rol de partner de negocio a través de un exitoso control del riesgo.

Para la mayoría de los gestores de riesgos y los responsables de Compliance, la superación de los riesgos derivados del coronavirus es una tarea nueva. En poca medida pueden aprovechar la gestión de riesgo habitual. Por ello es muy importante salir del área de confort y buscar nuevas soluciones de forma activa.

Teniendo en cuenta las tareas básicas de la gestión del riesgo en el estado actual,  deberemos adaptar el ciclo de gestión del riesgo e incorporar todo aquello que debemos tener en cuenta.

En este sentido, en la fase de identificación,  deberemos estar al corriente tanto de la información médica y técnica de la situación actual como de la información gubernamental y empresarial. Tras  la consolidación de los resultados de las informaciones, habrá que adaptarlo por prioridades a la empresa para derivar los riesgos concretos.

En cuanto a la evaluación del riesgo,  la evaluación cualitativa  y las decisiones pragmáticas son decisivas. Las valoraciones cuantitativas se centrarán en riesgos económicos derivados de falta de demanda o de oferta, así como en la adaptación y comunicación de los escenarios más pesimistas.

La comunicación de los riesgos también tiene que adaptarse. Las vías de comunicación, los receptores  de la información y la forma de la comunicación son muy importantes. Aquí, una comunicación rápida, breve  y directa a todas las partes implicadas, entre otras medidas, será muy efectiva.

Por último, en la fase de control y gestión del riesgo cobra especial importancia actuar de forma activa con el fin de proteger la empresa, a sus empleados y a los stakeholders, gestionando los riesgos de manera que se pueda garantizar un funcionamiento a largo plazo.

Siendo la situación actual del COVID-19 de carácter totalmente novedoso, también lo son las medidas que debemos adoptar, medidas relacionadas con los consejos transmitidos por las instituciones oficiales en términos generales, las relacionadas con la paralización de las vías de contagio y aquellas tendentes a mantener a flote la propia empresa.

Con los métodos y las medias adecuadas todos podemos contribuir a la contención del COVID 19, a la estabilidad en la empresa y a la protección de los empleados, los clientes y los stakeholders.

La pregunta clave es ¿la adopción o no de estos métodos y medidas por parte de la empresa puede conllevar consecuencias penales para ésta?

Dado que ni en el RD 463/2020 ni en el RDL 8/2020 de medidas urgentes se ha hecho ninguna mención expresa a la responsabilidad penal de persona jurídica, es de aplicación íntegra la normativa del Código Penal, considerando por nuestra parte que las personas jurídicas podrían ser responsables de algunos delitos, como por ejemplo la comisión de delitos contra los trabajadores (art. 316 CP  “Los que con infracción de las normas de prevención de riesgos laborales y estando legalmente obligados, no faciliten los medios necesarios para que los trabajadores desempeñen su actividad con las medidas de seguridad e higiene adecuadas, de forma que pongan así en peligro grave su vida, salud o integridad física […]”).

En resumen, aquellas empresas que ya dispongan de un sistema de compliance, podrán aprovecharlo como ayuda en la implantación las medidas adecuadas, y aquellas empresas que no lo tengan, deberían iniciar su diseño como una medida más de prevención en momentos de riesgo como el actual.

 

Tatiana Rivera

José Mª Nubiola

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