Un día con un auditor / y 6

Capítulo 6
Una jornada total

 

UnDiaConAuditorFInal

 

12 horas seguidas, son más de las ocho “reglamentarias”, pero así es el mundo del Auditor, como el de muchos otros trabajos que también exigen implicación y que, en general, son vocacionales. Un día de trabajo completo con clase de inglés, reuniones de equipo, reunión en la Comisión Nacional Técnica y de Calidad del Instituto de Censores (ICJCE), citas para comer aplazadas y oportunidad de otras citas, revisión y apoyo al equipo de auditoría… 70 kilómetros recorridos en coche, más de 25 llamadas de teléfono a diferentes socios, profesionales y directores de empresas que se están auditando, todo ello aderezado con un menú en buena compañía.

Podría haber sido un día de viaje, con vuelo a Tenerife o Ave hasta Barcelona o Sevilla, uno de esos 60 días al año en el que los viajes fuera de la capital obligan a empezar la jornada a las 5 y a acabarla a las tantas. Podría haber sido un día más tranquilo, de reunión del Consejo de Administración de nuestra firma, por ejemplo, o una de aquellas jornadas en las que se acumulan las tareas en el despacho y no se llega a casa para cenar…

“Auditor” -como dice Stavros Thomadikis, presidente del IESBA, y que recordamos en Morison ACPM con un cartel que tenemos colgado en la pizarra del equipo de la oficina de Madrid- “es una marca, y una característica básica de la marca es que cualquier persona que trabaje bajo dicha marca debe someterse a un robusto código de ética”. En nuestra firma somos conscientes de que el contacto permanente con nuestros clientes nos permite hacerles conocedores de la importancia que tiene nuestra profesión, no solo como empresas que están siendo auditadas, sino como receptores de numerosa información financiera auditada de sus clientes, proveedores, competencia, etc.

Sabemos que el trabajo que realizamos les resulta muy útil y, a su vez, sabemos que como auditores somos fedatarios públicos, por lo que nos debemos al interés social.

Como siempre hemos dicho, la auditoría posibilita una visión privilegiada del negocio. Ningún otro profesional tiene la oportunidad de tener una perspectiva tan profunda del mismo. Por ello debemos darle el valor añadido que el cliente se merece, necesita y, cada vez más, demanda. El término auditor significa en su origen “oidor” u “oyente” y, en Morison ACPM, nos sentimos orgullosos de lo que representa: escuchar al cliente siempre ha sido, es y será nuestra prioridad.

Y mañana más, por supuesto. Mucho más.

 

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