¿Qué pasa cuando un matrimonio casado en régimen de gananciales se separa o divorcia y uno de los cónyuges es titular de acciones o participaciones de una sociedad?

El departamento jurídico de Morison ACPM presenta un artículo que responde a la siguiente cuestión: ¿Qué pasa cuando un matrimonio casado en régimen de gananciales se separa o divorcia y uno de los cónyuges es titular de acciones o participaciones de una sociedad?

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Cuando alguien se separa o divorcia, son muchas las cuestiones legales que se le plantean, más aún si estás casado en régimen de gananciales, ya que será necesario disolver y liquidar la sociedad de gananciales.

Cuando uno de los cónyuges posee de forma privativa una sociedad, las acciones o participaciones de la misma serán igualmente privativas, pero los beneficios que éstas generen, es decir los dividendos repartidos, serán de ambos cónyuges, concretamente del la masa ganancial.

Si mientras ha durado el matrimonio el socio o accionista ha repartido los beneficios obtenidos por la Sociedad vía dividendos, no habrá mayor problema. Sin embargo, en el supuesto de que no haya sido así, entendemos que existe una vulneración de derechos del cónyuge no titular de las acciones o participaciones, por cuanto ha dejado de percibir un beneficio que, por estar casado en régimen de gananciales, le corresponde.

Con el fin de evitar que haya mala fe o un abuso por parte del cónyuge titular de las acciones al no repartir dividendos para, de esta manera, no aumentar el patrimonio ganancial, pero sí el valor de la Sociedad (privativa), parte de la jurisprudencia entiende que sería perfectamente posible una aplicación analógica del artículo 128.1 de la Ley de Sociedades de Capital (en adelante LSC) a la liquidación de la sociedad de gananciales.

El artículo 128. 1 LSC establece que “Finalizado el usufructo, el usufructuario podrá exigir del nudo propietario el incremento de valor experimentado por las participaciones o acciones usufructuadas que corresponda a los beneficios propios de la explotación de la sociedad integrados durante el usufructo en las reservas expresas que figuren en el balance de la sociedad, cualquiera que se la naturaleza o denominación de las mismas.”

De la misma manera que el usufructuario tiene derecho a exigir del nudo propietario en la cuota de liquidación del usufructo el incremento del valor de las acciones por los beneficios destinados a reservas, se entiende que, igualmente, los beneficios no distribuidos y destinados a reservas tienen la consideración de gananciales en virtud de lo previsto en el artículo 1347.2 del CC.

Así, la finalidad del el artículo 128.1 de la Ley de Sociedades de Capital es evitar que el usufructuario, mediante la vía de no repartir dividendos y destinarlos a reservas deje vacío de contenido el usufructo y en la liquidación de la sociedad de gananciales lo que se quiere intentar evitar es, precisamente, lo mismo, que el cónyuge deje “vacío” el patrimonio ganancial de lo que le correspondería por la acciones de la Compañía. Con la aplicación del artículo 128.1, el cónyuge no propietario de la acciones podría exigir al dueño de ellas que aporte los beneficios no distribuidos por la sociedad a la masa ganancial y tenerlo en cuenta como un activo más para la liquidación de la misma.

Sobre esta cuestión se ha pronunciado la Audiencia Provincial de Madrid manifestando en su sentencia de fecha 17 de diciembre de 2013 lo siguiente: “la aplicación analógica del anterior precepto a la liquidación de la sociedad de gananciales es perfectamente posible por concurrir identidad de razón (artículo 4, 1 del Código Civil EDL 1889/1), pues el problema que se pretende regular en el usufructo de acciones o participaciones sociales es muy parecido” y añade: “respecto a la concreta cuestión de los beneficios sociales computados como reservas, nos parece que la solución legal del usufructo de acciones o participaciones sociales es perfectamente aplicable por analogía a la sociedad de gananciales.”

A nuestro juicio, entendemos que el art. 128.1 de la Ley de Sociedades de Capital podría aplicarse por analogía a la liquidación de la sociedad de gananciales y, de esta manera, evitar que se produzcan actos por parte de los cónyuges titulares de las acciones destinados a dejar “vacía” la masa ganancial en supuesto de separación o divorcio. No obstante y, aunque la jurisprudencia más reciente se decanta por esta postura, no existe criterio unificado en relación al carácter ganancial de los beneficios no repartidos.

 

Departamento jurídico de Morison ACPM

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