Las claves de las cláusulas abusivas… …y en especial de las cláusulas suelo

 

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Leer en PDF Apuntes Clausulas abusivas

 

¿Qué es una cláusula abusiva?

De acuerdo con el artículo 82.1 de la Ley general para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, “se considerarán cláusulas abusivas todas aquellas estipulaciones no negociadas individualmente y todas aquéllas prácticas no consentidas expresamente que, en contra de las exigencias de la buena fe causen, en perjuicio del consumidor y usuario, un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato”.

En los contratos firmados con los bancos generalmente se traduce en cláusulas que no han sido negociadas individualmente, contrarias a la buena fe contractual y que generan un desequilibrio importante entre las partes. Se trata de cláusulas que adolecen de falta de la transparencia e información adecuada al cliente en el momento de la firma del contrato de préstamo hipotecario.

Además de las ya famosas cláusulas suelo, y a las que nos referiremos más adelante, existen otras muchas que podemos también considerar abusivas como pueden ser las de vencimiento anticipado por impago de una sola cuota, intereses moratorios elevados, redondeo al alza, gastos de formalización del préstamo, IRPH, multidivisas,… que merecen también toda nuestra atención por las consecuencias negativas que pueden comportar a nuestros clientes.

 

Acerca de las cláusulas suelo

Se trata de una cláusula de limitación de intereses en las hipotecas a interés variable, de modo que, si el valor de referencia fijado en el contrato baja, el consumidor no se puede beneficiar de ello, convirtiéndose la hipoteca de interés variable en una de interés fijo.

Dicha cláusula ha sido considerada nula por nuestra jurisprudencia y, gracias a la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del pasado mes de diciembre, los efectos de esa nulidad deben ser llevados al momento mismo de la firma del contrato de préstamo, debiendo restituir las entidades todos los intereses cobrados de más a todos aquellos consumidores que se los reclamen.

Para llevar a cabo estas reclamaciones a las diferentes entidades, el pasado mes de enero se aprobó el Real Decreto Ley 1/2017, de medidas urgentes de protección en materia de cláusula suelo, abriéndose una vía de negociación amistosa con las entidades para la recuperación de las cantidades pagadas de más. No obstante, aunque supuestamente allana el camino para los consumidores, éstos siguen en manos de las entidades, tanto en el cálculo de los intereses pagados de más a lo largo de los años en que dicha cláusula ha sido aplicada, así como en el reconocimiento de la abusividad de la misma en cada caso concreto.

Así, pues, para poder iniciar la vía de reclamación amistosa, deberemos, en primer lugar, hacer que un perito judicial realice una valoración exacta y recálculo de la hipoteca hasta el momento mismo en que la misma se firmó para poder dirigirnos a la entidad. Es a partir de este momento cuando se abre la reclamación y el correspondiente periodo de negociación con el interlocutor que la entidad designe al efecto. Si transcurridos tres meses no se ha llegado a un acuerdo satisfactorio o bien el banco no ha respondido a la reclamación, podremos iniciar la vía judicial. Este periodo de tres meses es el contemplado en el Decreto Ley 1/2017, en el que se establece que durante el periodo de negociación el consumidor no podrá iniciar la vía judicial para reclamar los intereses pagados de más a la entidad.

Un último apunte: para el caso de tener que acudir a la vía judicial, en la mayor parte de los supuestos las costas de la misma serán a cargo de la entidad demandada, puesto que se solicita la condena en costas, lo que conlleva un desembolso económico final mucho menor para nuestros clientes.

Se trata de un proceso bastante claro y sencillo si se dan los pasos adecuados en cada uno de los momentos, de forma que el banco o caja de que se trate no encuentre fisura alguna para pagar una cantidad menor de la realmente debida y reclamada por su cliente.

 

Laura Carreras

Abogada del Área Legal de Morison ACPM

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