La Energía como factor de competitividad

A nadie se le escapa, que en muchas actividades que desarrollamos en nuestra vida cotidiana, el precio de la energía es una variable clave que incide en nuestra toma de decisiones y uno de los factores críticos de nuestra competitividad (personal, empresarial y de país).

Mucho se habla últimamente de temas relacionados con la energía, y muy específicamente acerca de la electricidad y el gas, sobre el primero a raíz del llamado “déficit de tarifa” y del segundo como consecuencia de la crisis de Ucrania y de la técnica del “fracking”.

Por resumir la cuestión, el déficit de tarifa expresa la diferencia (negativa) entre los ingresos del sistema (via las facturas que pagamos los consumidores) y los gastos que tienen los agentes del mismo (productores, distribuidores y comercializadores). Ello está llevando a una importante modificación de los sistemas de cálculo de las tarifas y de la retribución de todos los intervinientes en el mercado, con el objetivo de compensar el déficit acumulado en los últimos años.

La primera consecuencia de todo ello es que hay una presión alcista sobre los precios que los usuarios pagamos en nuestras facturas energéticas, que es la suma de un termino de consumo (energía expresada en Kwh), un termino de potencia (capacidad puesta a nuestra disposición para consumir en cualquier momento) y de los correspondientes impuestos.

Sobre el fracking y las reiteradas promesas de abundantes reservas de hidrocarburos, que deberían llevar a descensos/estabilidad en los precios, y sin pretender aquí entrar en detalles sobre los problemas medioambientales y los costes crecientes de extracción, debemos también tener en cuenta los importantes factores geopolíticos que tienen una incidencia directa en la formación de los precios para el consumidor final. No podemos ignorar ni ser ajenos a los distintos problemas en los principales países productores de hidrocarburos (Norte de África, Oriente Medio, Centro y Sur de América).

En resumen, si tenemos en cuenta todos los factores que influyen en el precio y aun siendo imposible predecir el futuro, mi impresión es que los precios tenderán al alza en una expectativa en el medio y largo plazo.

Si como consumidores, poco podemos hacer por el lado del precio de adquisición de la energía (exceptuando las instalaciones de autoconsumo, pendientes de legislar en nuestro país pero con malas perspectivas para el usuario/promotor por el llamado “peaje de respaldo”), nos encontramos con que la única decisión rápida y segura de reducir nuestra factura energética es apostar por el lado de la demanda, mediante el ahorro y la eficiencia energética.

El ahorro tiene que ver con nuestras actitudes y comportamientos, somos libres de apagar luces y desconectar consumos inútiles, compartir trayectos en automóvil, utilizar el transporte público o hacer ejercicio y andar un poco más en nuestro día a día.

La eficiencia tiene que ver con los procesos que realizamos, con poder realizar las mismas actividades actuales con un menor consumo energético, es decir con reducir la intensidad energética.

Desde Morison Consulting podemos ayudarles a monitorizar y analizar sus consumos energéticos, detectar los despilfarros e ineficiencias energéticas y proponerles soluciones organizativas y tecnológicas de mejora que le ayuden a ser mas competitivo, mediante los procesos de captación de datos, análisis de los mismos, propuesta de soluciones, implantación y seguimiento de los resultados.

Además, en caso de ser necesario y dependiendo de las actuaciones, podemos ayudarles en la búsqueda de la financiación necesaria para abordar las mismas o buscar soluciones a través de Empresas de Servicios Energéticos, que hagan las inversiones en su lugar y compartan los ahorros obtenidos, traduciéndose en unos menores costes energéticos para Ud., y por lo tanto mejorando su competitividad.

Javier Alcalá Tomás – Morison Consulting

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