Contabilidad vs Fiscalidad. Un retrato ante Hacienda

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Se aproxima el mes de julio en que la mayoría de las empresas españolas tienen que retratarse ante Hacienda. Hasta la aprobación del primer Plan General Contable de aplicación obligatoria en las empresas allá por el año 1990, el Impuesto sobre Beneficios era considerado como un reparto del resultado, y de esta manera se consideraba a Hacienda como un socio “molesto” que necesariamente percibía todos los años un porcentaje de los beneficios. Sin embargo ya desde ese año 1990 y definitivamente tras la reforma del PGC en 2007, el Impuesto sobre el beneficio quedó configurado como un gasto del ejercicio. Un coste necesario que precisa tener su reflejo contable.

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Sin embargo las normas de valoración y las de imputación temporal de los ingresos y gastos desde la perspectiva contable, no siempre son coincidentes con las correlativas normas fiscales, y así queda plasmado en el artículo 20 de la LIS relativo a “los efectos de la valoración contable diferente a la fiscal”. Tal y como señala el ICAC en la exposición de motivos de la Resolución de 9 de febrero de 2016 referente a este asunto, a partir de este planteamiento, y de acuerdo con el principio de devengo “se debe imputar a cada ejercicio el gasto por el impuesto sobre el beneficio que corresponda al mismo y no en función de la cuota líquida que corresponda a la Hacienda Pública”.

Por tanto, las normas tanto fiscales como contables habrán de ser respetadas cada una en su esfera determinada, pero siempre siendo conscientes y teniendo claro que ambas esferas, la contable y la fiscal, han de ser necesariamente conciliables entre sí, y que las diferencias han de estar perfectamente delimitadas y, en su caso contabilizadas mediante el registro de los activos y/o pasivos por impuesto diferido correspondientes.

Sirva esta reflexión de comienzos del mes de julio, en que toca “retratarse” para recordar la importancia que tiene la correcta conexión entre contabilidad y fiscalidad. De hecho esto evidencia que, para aplicar correctamente el impuesto sobre el beneficio empresarial debe partirse de una buena base contable, y a la vez, para hacer bien una contabilidad, es necesario conocer la normativa reguladora del Impuesto sobre Sociedades.

Por muy cambiante que sea la norma fiscal, los profesionales de la contabilidad necesariamente hemos de estar actualizados y al corriente de la misma, ya que para la determinación correcta del gasto contable del impuesto sobre sociedades, es necesario conocer las normas de valoración e imputación fiscales.

Hoy más que nunca, estas disciplinas y profesiones se conectan.

Conocer y aplicar correctamente las normas contables y fiscales es garantía de transparencia, y asumirlo así favorece el rigor con el que deben formular las cuentas los administradores y liquidar los Impuestos de Sociedades anuales.

Y desde Morison ACPM este es un objetivo que perseguimos: ser capaces de ofrecer a nuestros clientes un servicio profesional en ambas disciplinas, interconectadas pero independientes, que les garantice agilidad y eficiencia para la generación de una información financiera contable y fiscal adecuada para cumplir con su mandato de informar sobre su gestión económica… y llamando sólo a una puerta.

 

Isabel Bermúdez Elorrieta

Socia de Morison ACPM

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