Carta abierta a todos nuestros clientes de Auditoría

Auditoria

Finales de enero, un día cualquiera… Algunas reflexiones de un socio auditor de Morison ACPM.

Leer en PDF: CARTA ABIERTA A TODOS NUESTROS CLIENTES DE AUDITORÍA

Estimadísimo cliente, no dudes de que llevamos días pensando en ti, en cómo empezar a montar el “planning – sudoku” de la temporada 2016-2017 en el cual incorporarte para darte el servicio y atención que te mereces, un año más. ¡Ante todo, gracias por confiar en nosotros! Este proceso previo de calentamiento al inicio de la temporada resulta clave en nuestra organización, tanto para ti como para nosotros y nuestros equipos. En este momento fijamos cómo va a ser literalmente nuestra vida durante los próximos 5 meses. Estamos seguros que va a ser muy intensa y provechosa para todos.

El equipo ya está impaciente por conocer los clientes que se les va a asignar, en qué fechas, con qué compañeros va a ejecutar el trabajo, las ciudades que van a tener oportunidad de conocer, etc. Lanzamos el planning para toda la temporada y comenzamos a recibir respuestas de cada uno de los clientes aceptando las fechas propuestas o solicitando cambios. Se viven momentos de tensión y emoción pues, insisto, esta fase de lanzamiento del planning es crucial para ti como cliente pues una vez más puedes tener la seguridad que nos recibirás sin falta en las fechas indicadas, caiga quien caiga y, para nuestro equipo, que sabrá cómo “organizarse” su vida en los próximos meses, tal semana en Galicia, la otra en Ibiza, esta en Madrid, la otra en Barcelona (puedo ir al gimnasio, ¡qué bien!, puedo ir a inglés, etc…).

No hay duda que nuestra profesión es vocacional. Y, ahora que comienza la temporada, me gustaría explicarte el motivo.

¿Sabes que la ley nos considera responsables subsidiarios de las irregularidades financieras y económicas que cometen los órganos de administración de las empresas en los periodos auditados por nosotros?¿Sabes que somos la única profesión obligada por ley a tener unos manuales de procedimientos internos, adicionales a los implantados internamente como política de firma, que en caso de incumplimiento son objeto de sanción? En nuestro caso (Morison ACPM) tenemos dos personas dedicadas en exclusiva al control de calidad exigido por la normativa ISQC1, lo que resulta ser un coste absolutamente productivo para el cliente, dado que le garantiza el desarrollo de nuestra función conforme a los estándares de calidad exigidos por la normativa nacional y europea, pero sin suponerle un coste adicional de nuestros servicios ya que no es causa de incremento de nuestros honorarios. ¿Sabes que los auditores somos de los pocos profesionales que somos sujeto pasivo de la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales y que todos los años un auditor certificado por el Banco de España nos tiene que auditar?

Estas son algunas “cosillas” que hacen que nuestra profesión sea realmente compleja, en ocasiones contradictoria y muy a menudo incomprendida.

 

Una Ley de Auditoría “exprés”

Si nos fijamos en la Ley 22/2015, de 20 de julio, de Auditoría de Cuentas, que fue aprobada por el gobierno en formato “exprés” sin atender prácticamente a ninguna de las enmiendas presentadas por las corporaciones representantes de la profesión, la situación tampoco mejora. Te invito a que le eches un vistazo a los artículos 13 a 20 de la citada Ley para que te hagas una idea tan solo de lo que es nuestra profesión. O mejor, los resumo rápido a continuación: por ley se nos exige ser escépticos e independientes, a través de una extensa lista de incompatibilidades, cualquier cosa resulta ser una amenaza y, por tanto, un atentado contra nuestra independencia. Con todo ello, al igual que el empresario, asumimos una amplia responsabilidad cuando estampamos nuestra firma acompañando a las Cuentas Anuales formuladas por los Órganos de Gobierno de las Compañías, y lo hacemos estando seguros de haber realizado un buen trabajo.

La gran contradicción es lograr ser independiente de quien te paga. Eso es intrínseco al ADN del auditor. El profesional lo asume como algo absolutamente incuestionable, pero ¿no crees que resulta contradictorio y difícil de asumir? No cabe duda que nuestra profesión es difícil, no solo por el alto nivel de cualificación que se nos requiere, y de la cual estamos muy orgullosos, sino por nuestra propia figura, frente al cliente, frente al receptor de la información financiera de las sociedades auditadas, frente al legislador y frente a la opinión pública, que lamentablemente no siempre recibe la información de los medios de comunicación todo lo contrastada que debería estar.

 

Un cambio drástico

Además, en los ejercicios que empiezan a partir del 17 de junio de 2016, el informe de auditoría cambia drásticamente. El auditor lo primero que va a tener que hacer es detallar al inicio de cada informe los riesgos de la sociedad objeto de auditoría y las actuaciones que ha llevado a cabo en la ejecución de su trabajo para considerarlos. Esto no es un cambio caprichoso, sino que viene impuesto. Sin embargo en otros países europeos este tipo de informe tan solo es de aplicación a entidades de interés público (EIP), lo que sin duda tiene mayor razón de ser.

Pero esto no termina aquí. El ejercicio de nuestra profesión se complica cuando además de todo lo anterior, observamos que la legislación contable y la fiscal requieren cada vez más de mayores esfuerzos para su conciliación y convivencia. Ejemplos hay mil pero como no te quiero aburrir, te voy a contar los dos más significativos y que a día de hoy nos traen a todos de cabeza:

*Los deterioros de inversiones financieras de capital en empresas participadas. Son susceptibles de deterioro desde el punto de vista contable. Fiscalmente no son objeto de deducción de la base imponible. ¿Cómo te podemos explicar y hacerte entender que estas inversiones son susceptibles de deterioro pero no deducibles fiscalmente conforme a nuestra obligación legal? Se puede dar el caso (nada hipotético) que en aplicación de la norma contable tengas pérdidas en el resultado del ejercicio, pero que fiscalmente estés tributando por una base imponible positiva.

*Reversión del activo por impuesto diferido. Contablemente resulta que ahora, si la empresa no demuestra que tiene capacidad de generar en los 10 años siguientes unas bases imponibles positivas suficientes para recuperar el crédito fiscal registrado, el activo por impuesto diferido deberá reducirse (deteriorarse con impacto en PYG) en la parte que exceda de lo que se estima se pueda recuperar. Desde el punto de vista fiscal, sin embargo, actualmente estos activos por impuesto diferido son recuperables por tiempo indefinido. ¿Cómo afecta esto a la planificación fiscal de las empresas? ¿Y el efecto del deterioro de estos activos en el patrimonio neto de las sociedades?

Y ejemplos como estos hay muchos… ¡¡¡Qué difícil nos lo ponen!!! Por esta misma razón nos formamos y actualizamos constantemente. Forma parte de nuestra profesión. Hoy día la situación general de nuestra profesión, a nivel nacional e internacional, nos obliga a profundizar como nunca antes lo habíamos hecho.

Hace unos días en el periódico Expansión pudimos ver publicada una noticia en la que se afirmaba que en breve “los auditores serán robots” ¡¡¡Qué barbaridad!!!

Ser Auditor es claramente una profesión vocacional que estamos obligados a dignificar actuando con seriedad y dando ejemplo en el ejercicio de nuestra actividad. Cumplimos una labor social importante. Toda la información financiera y económica de un sector, un país o una zona económica se basa en datos auditados. La gente, los inversores, las empresas y los mercados confían en los datos auditados. Debemos asumir la responsabilidad que comporta nuestra profesión.

Nuestros equipos tienen verdaderamente muchísimo valor, son grandes profesionales a quienes les gusta su trabajo. y creen en él. Se sienten orgullosos de la profesión que desempeñan porque son conscientes que son garantes de los intereses no solo de los socios o accionistas de las compañías, sino de todos aquellos que confían en la información financiera de una sociedad, de un sector y de un país. Se sienten igualmente orgullosos de los conocimientos que adquieren y de la experiencia vital que les supone conocer tantas empresas y tantas personas que las integran.

 

Comprometidos con todos nuestros clientes

La experiencia que los auditores tenemos en el mundo de la empresa implica que no seamos unos meros revisores de las contabilidades, y que nuestro trabajo vaya mucho más allá que un informe de dos hojas. Nuestro know how es tan amplio en el mundo empresarial que posibilita que nos convirtamos en proveedores estratégicos de nuestros clientes, sin olvidar nunca los impedimentos legales que justamente velan por la salvaguarda de nuestra figura como “fedatarios públicos”.

En Morison ACPM siempre hemos dicho que la auditoría posibilita una visión privilegiada del negocio. Ningún otro profesional tiene la oportunidad de tener una visión tan profunda del mismo. Es por ello que debemos aportarte el valor añadido que como cliente te mereces, necesitas y, cada vez más, demandas. El término auditor significa en su origen “oidor” u “oyente” y, en Morison ACPM, nos sentimos orgullosos de lo que representa: escuchar al cliente siempre ha sido y es nuestra prioridad.

Consideramos que ser “AUDITOR” es una seña de identidad, y una característica básica de ella es que cualquier profesional que trabaje en Morison ACPM debe asumir como propios nuestros estándares de ética y calidad.

Estamos encantados de poder acompañarte, de una forma próxima y profesional, con rigor, con eficiencia y con todo el sentido común del mundo. ¡¡¡Estamos comprometidos contigo!!!

Un fuerte abrazo y gracias por el tiempo que has dedicado a leer este texto que tan solo pretende hacerte conocedor de lo que es nuestra realidad. Nos vemos pronto 😉

¡Muchas gracias!

 

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *